viernes, 9 de junio de 2017

SEMANA 5. PARTE 2. PRIMERA CITA A CIEGAS

“Hoy mi mami me ha visto por primera vez, nunca pensé que nuestra primera cita iba a ser tan especial, pues ella se ha llevado las manos a la boca y se ha preguntado si es real… también estaba la abuelita, que fue a recibirme con muchas ganas. Aunque aún no tengo ojitos para ver, si puedo sentir y noté a mami un poco asustada, porque no se creía que de verdad estaba dentro suyo, iba con cierto temor a que los resultados del test fuesen un falso positivo y resultasen ser alguna enfermedad o un simple retraso de regla… pero no… estoy aquí, mami! Y sé que hoy te he hecho sentir la persona más feliz de la tierra, sé que he despertado en ti un sentimiento que no puedes explicar, que me esperas con todas las ganas del mundo, y ya nunca vas a volver a querer más a nadie que como me quieres a mí”.

Y por fin llegó el día tan esperado de ir a la primera visita ginecológica, la semana más lenta de mi vida, para ser sincera. He pasado muchísimo miedo porque aunque los síntomas son evidentes de un embarazo siempre da miedo tener un falso positivo y más yo, que el mes anterior tuve un folículo hemorrágico en un ovario.

Todo estaba planeado según la medida exacta para ir Diego y yo juntos a conocer la nueva situación a la que nos toca enfrentarnos, pero por diversos motivos del destino, mi ginecólogo le surge una urgencia y tengo que asistir lo antes posible. Me es imposible localizar a Diego en el trabajo y empiezo a agobiarme, sé cuánta ilusión le hacía, la misma que a mí de que fuésemos juntos y nos enterásemos a la vez… de sentir que estamos juntos en esto y de que todo va a salir bien. Al final, recurro al pilar más fundamental: mi madre, La que siempre me acompaña en todas las situaciones complicadas e importantes de la vida.

Una vez ya en Sermeva, estoy de los nervios, una sensación de cosquilleos recorre mi cuerpo y no puedo evitarlo, estoy a pocos minutos de sentir una experiencia inolvidable. De saber si mi vida va a cambiar o no.

Ya dentro de la consulta le comento a mi doctor mi ausencia de regla, así como todos los síntomas que he experimentado y me comenta que casi 100% seguro es un embarazo y más si el predictor ha dado positivo, pero que aun así vamos a comprobarlo. Y, llega el momento, busca con el ecógrafo el punto exacto, mis músculos se contraen involuntariamente a raíz de los nervios, abro los ojos como platos y miro a la pantalla buscando a la misma vez que el ginecólogo y, ahí está… una formita pequeñita que acaba de robarme el corazón, un punto de apenas un par de mm que no tiene ni latido, ni se mueve… pero que es mío y ya siento parte de mí, el amor de mi vida…. No puedo evitar llevarme las manos a la cabeza y pensar en que esa cosita es mía, es parte de mí y que cada día de ahora en adelante, será completamente el camino a vivir una experiencia inolvidable, la aventura de mi vida.

El doctor me ha detectado hiperémesis gravídica debido a las náuseas, mareos y vómitos, me manda un tratamiento (Cariban y Primperán) para ver si puedo combatirlos y sentirme lo mejor posible. Me recomienda volver en un par de días para ver qué tal sigue la situación y me anima en esta nueva etapa que acaba de empezar.

Me siento la mujer más dichosa del mundo, un cúmulo de sentimientos encontrados ronda por todo mi ser… la ausencia de Diego en este momento crucial me duele, los nervios de no saber si lo voy a saber hacer, el miedo a afrontar esta nueva situación, la preocupación del estado en que me encuentro, la felicidad de saber que algo en mí está creciendo,…. Tantas cosas… pero sólo un sentimiento claro: el amor que siento por mi pequeñx… que no tiene medida calculable en este mundo.


En general, la semana ha sido de ánimo negativo, pues los vómitos y las náuseas han sido horrorosos… llega un punto en que no me dejan ni levantarme de la cama, no tengo fuerzas ni energías para realizar una vida normal pero intento ser positiva, intento leer lo que relaté anteriormente, abrazo mi barriga… y todo me consuela. Mami está aquí, y lo mejor es lo que viene… tú, mi peque!

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